Claro, pues resulta que no me he logrado sacudir del todo la influencia de la Compañía de María en casi 15 años de haber salido del colegio, que me impulsa a "hacer labor" como nos decían las monjas cuando en quinto de primaria, nos enseñaban a tejer y bordar.
Pues bueno, encontré la forma de darle un "twist" al asunto de la laboriosidad y, como guiño malvado a mis tutoras, aprendí, gracias a la página reseñada, el invaluable arte de hacerle una cirugía a una gomita.
